viernes, 22 de enero de 2016

Shame

Shame es una película dirigida por Steve McQueen de 2011. Protagonizada por Michael Fassbender y Carey Mulligan ha sido víctima de muchas críticas y una gran controversia. Ha sido considerada por muchos como un éscandalo, un film "sucio" y descarado.

Sin embargo, he de reconocer que, personalmente, esta película me ha dejado boquiabierta. Creo que es brillante, genial.

Nuestro protagonista, Brandon,  es un joven y apuesto neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su agitada vida sexual. Tampoco se nos dice mucho de él, pero podemos ver este aspecto de su vida constantemente.


Nada realmente parece entusiasmar a Brandon. No vemos en él nada que le active emocionalmente. Hasta que... aparece Sissy. Sissy es su hermana menor, una chica tan solitaria como él, con la tristeza dentro. Ambos encajan perfectamente en la ciudad gris y deprimida que vemos.

No hay mucho que el film nos deje cien por cien claro. Simplemente nos va dejando algunas pistas y nos permite que reconstruyamos nuestras propias ideas e intuiciones.

En mi opinión, Brandon siente algo por Sissy. Y no amor fraternal exactamente. Creo que está enamorado de ella, que siempre lo ha estado, y que es por ese motivo por el que la intenta expulsar de su vida, la que a la vez es vacía y sin afecto ni cariño sin la presencia de su hermana.





Creo que Brandon no se quiere dejar sentir. Está abrumado por lo monótona y aburrida que es la vida. Vemos todos los días su viaje en tren, una pura rutina vacía. Y su hermana despierta en él luz, amor algo desconocido para él.
 
Ambos se conocen perfectamente y saben lo enfermos y solos que están. Sin embargo, se aceptan y se aman.

La película no es solamente brillante por la relación entre estos dos personajes, si no por cómo muestra la depresión y la soledad. No se centra en ella como otros films, sino que nos hace darnos cuenta de que en cierto modo siempre está ahí, a veces pasando más desapercibida que otras.